septiembre 12, 2017 | 7:09

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Antes de Pennywise existió HE, el payaso que recibía las bofetadas…

Los payasos son un referente en la cultura pop. Cuando pensamos en uno de estos personajes, lejos de imaginarnos a los divertidos animadores de fiestas infantiles, pensamos en aquellos seres malévolos que atosigan nuestros sueños haciendo de nuestra existencia un lugar lúgubre, fantasioso y fatal.

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Pennywise, uno de los payasos más famosos en la literatura, el cine y la cultura pop, es el referente por excelencia de estos hombres del maquillaje en el rostro y la nariz roja. Sin embargo, antes de IT existió una cinta llena de drama y terror que pocos conocen: la historia de ‘HE, el que recibe las bofetadas’, película muda de 1924.

Concebida originalmente como una novela y después como obra de teatro, esta producción escénica no tuvo mucho éxito, por lo que el salto al cine fue mucho más sencillo para la historia del trágico payaso que era abusado por sus amigos y familiares. Esta fue la primera película que se rodó en los mejorados estudios de MGM de los años 20, pero su lanzamiento se retrasó hasta Navidad para atraer a multitudes más grandes, ya que  “obviamente” era una película navideña para toda la familia.

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El hombre detrás de este personaje fue Lon Chaney, conocido en el gremio del espectáculo como “El hombre de las mil caras”. Este actor dio vida a Paul Beaumont, un científico joven y poco exitoso que sobrevive con su esposa gracias a la generosidad de su patrón, el Barón Regnard. Durante años, Beaumont ha trabajado en probar una nueva teoría sobre los orígenes de la humanidad. Cuando logra comprobar su hallazgo, decide presentarlo ante la Academia de Ciencias. Sin embargo, la noche antes de la presentación, su esposa roba todos los papeles y se los entrega al Barón. El día de la conferencia, el Barón entrega todos los hallazgos de Beaumont como suyos. Cuando Paul se enfrenta a él ante a la multitud de científicos, el Barón desestima sus afirmaciones y lo peor… ¡le da una bofetada en la cara!

Asombrado, voltea a ver a sus colegas científicos y se da cuenta que todos se están burlando de él. Cuando Beaumont regresa a casa para contarle a su esposa sobre la traición de su patrón, ella revela que está enamorada del Barón, que son amantes y termina la confesión llamándolo un tonto y un payaso…

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Sin nada más que perder, vemos cómo 5 años después Paul pertenece a un circo de París y es un payaso, aunque no uno cualquiera: su show consiste en ser abofeteado constantemente por otros miembros de la producción circense, siendo este uno de los números más alabados y pedidos por la gente que acude al circo para ver a He, el que recibe las bofetadas. 

Aquí es cuando se pone interesante…

Al inicio de la película, la fotografía y el modo de contar la historia es muy normal, la manera clásica en la que una cinta de la época se desarrollaba. No obstante, una vez que llegan las secuencias del circo, las cosas cambian. Durante las escenas donde He es golpeado, la película  cambia completamente de tono al mostrar a los otros payasos como una colección de figuras rígidas, intensamente blancas, casi sin rasgos, jugando contra un fondo negro impenetrable. En lugar de una atmósfera salvaje, divertida y emocionante de circo a la que estamos acostumbrados en el cine, el director Victor Sjöström juega con un psicodrama frío que altera los nervios en cada momento. Mientras vemos todo esto, el filme se fusiona con el metraje de un hombre riendo fuertemente a carcajadas, girando una esfera y haciendo las cosas más dramáticas.

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Nada de esto pudo ser posible sin la excelente interpretación de Lon Chaney, pues vemos todas las emociones del personaje jugando en su rostro; sus ojos reflejan cómo se hace claro lo inútil que es la vida cuando todo por lo que vivías y amabas te ha traicionado. Una existencia llena de resentimiento, humillación, frustración y dolor se ahoga en las risas de la multitud. Las cosas sólo empeoran después de la actuación de aquella noche, aunque él prepara una terrible venganza contra todos los que le han traicionado.

El final de la cinta, metafóricamente más devastador que el de la historia original, tiene a una serie de payasos alrededor del fallecido cuerpo de Paul, quien sufre por última vez las desgracias que implica enamorarse de una mujer. Así, con una serie de elementos surrealistas, esta cinta ha sido catalogada por la audiencia como la verdadera primer cinta de un payaso aterrador, no por sus actos (pues su vida no se basa en asesinatos), sino en los peores demonios que la humanidad puede llegar a hacer al prójimo, escudándose como un espectador sin empatía, sádico y ruin o con una máscara blanca, rodeada de maquillaje blanco, sin dejar ver realmente nuestros más oscuros y terribles deseos.