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#Música

La única banda con la que Metallica odió ir de gira

Fue en 1992 cuando Metallica unió fuerzas con otra de las bandas más importantes de todos los tiempos en una gira sin precedentes.

La primera gran oportunidad para Metallica de embarcarse en una gira de proporciones épicas fue con Ozzy Osbourne, en 1986, con quien compartieron escenario y noches de excesos. La experiencia fue buena para ambos artistas. Años más adelante, cuando Metallica editó el llamado Black Album, en 1991, el baterista Lars Ulrich propuso hacer una gira conjunta con Guns N’ Roses, quienes gozaban de una popularidad sin precedentes.

El evento se llevó a cabo bajo el nombre Guns N’ Roses/Metallica Stadium Tour, del 17 de julio de 1992 al 6 de octubre del mismo año. Pese a que las dos bandas llevaban una relación amistosa, y se encontraban en el pico más alto de sus carreras, la nota negra la puso el cantante de Guns N´ Roses, Axl Rose, quien tenía la pésima costumbre de llegar bastante tarde a los conciertos.

“Son un tipo diferente de banda, y utilizo la palabra banda en sentido amplio. Es un tipo y otros tipos. Queríamos mostrar a la gente que había algo un poco más progresivo y hardcore que Guns n’ Roses. Y hacerlo a nuestra manera. Pero fue duro lidiar con Axl y su actitud. No es algo que quisiéramos volver a hacer”, dijo el vocalista de Metallica, James Hetfield, a la Rolling Stone.

La noche del caos: fuego, caprichos y vandalismo

Por desgracia, lo más recordado de aquella gira fue la trágica noche del 8 de agosto de 1992 que acabó en disturbios. Cuando ambas bandas se presentaron en el Olympic Stadium de Montreal, Canadá, James Hetfield sufrió un grave accidente con la pirotecnia mientras tocaba “Fade to Black”, lo que le causó graves quemaduras en los brazos.

En lugar de salir al escenario, Guns N’ Roses tardó en comenzar su concierto, que además acabó antes de tiempo ante la sorpresa y enojo de los miles de asistentes. Esto provocó la ira de una parte de la audiencia, quien causó disturbios en las afueras del recinto. Fueron tales los actos de vandalismo, que la policía tuvo que intervenir y hacer detenciones masivas.

“Guns N’ Roses hubiera podido salir y haber salvado toda la situación, sencillamente tocando durante las tres horas que quedaban. Pero eso no iba a ocurrir. Axl sacó a toda la banda del escenario”, relató el baterista Lars Ulrich.

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James Hetfield añadió que “él pudo convertirse en un héroe, hubiéramos podido continuar el espectáculo si su banda hubiera tocado, a eso habíamos venido, a tocar… pero a Axl le dio una rabieta. El monitor no era de su agrado y se enfureció de una forma desproporcionada. Todo lo que ocurrió esa noche fue algo casi gracioso, yo me prendí como una antorcha y él me opacó”.

El guitarrista Kirk Hammet añadiría que “Axl dijo algo en el micrófono, lo arrojó al piso y salió del escenario. No quería que nadie le robara el show, y ahí fue cuando se armó a lo grande”.

Jason Newsted, bajista de Metallica, recordaría que “la gente no nos dejaba salir. Nos dirigimos hacia los camarines y allí estaban los integrantes de los Guns N’ Roses, sentados como si nada hubiera ocurrido. Axl tenía un cigarrillo en una mano y una copa de champaña en la otra y dice: ‘Mi voz me está dando problemas’… ¿Tu voz te está dando problemas?’, a lo que le respondí: ‘Entonces no deberías estar bebiendo ni fumando’. No podíamos estar de acuerdo con Axl y su actitud. Así que aprendimos mucho acerca de lo que una banda de rock nunca debe hacer”.

En total, ambas bandas ofrecieron un total de 26 conciertos. Después del mencionado accidente, Hetfield continuó cantando, pero siendo sustituido a la guitarra por John Marshall, de Metal Church.

A pesar de aquella noche nefasta, algunos de los involucrados en la gira tienen buenos recuerdos de la gira. En una entrevista con “Wired in the Empire” (vía Ultimate Guitar), Gilby Clarke, guitarrista de GNR en aquel momento, recuerda los momentos felices que pasaron los grupos:

“Pues mira, lo pasamos muy bien. Lars Ulrich estuvo con nosotros todos los días de la gira; era como uno de los nuestros. Cada día que salíamos juntos, nos íbamos de fiesta después del concierto”.

“Antes del show, nosotros íbamos y hacíamos – ya sabes, ya sea ir a museos durante el día, él realmente era parte de nosotros. Nos llevábamos muy bien”.

POR RODRIGO AYALA

Editor especializado en cultura pop, cine, historia, literatura y música. Amo el terror, la música rock, los conciertos y el running. Escribí los libros “Siempre al anochecer y otros cuentos de lo extraño” y “Potwór” para exorcizar mis demonios. Mi frase favorita: “It can't rain all the time”.

rodrigo.ayala@editorialtelevisa.com.mx
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