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¿Qué hizo Jennifer?

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‘¿Qué hizo Jennifer?’: el documental de Netflix sobre el crimen que conmocionó a Canadá

Esta es la historia real de Jennifer Pan, que te ayudará a entender mejor los hechos del documental ¿Qué hizo Jennifer?, que se encuentra entre lo más visto de Netflix.

8 de noviembre de 2010, Markham, Ontario. La tranquilidad de este lugar se vio interrumpida cuando un grupo de sicarios mataron a Bich Ha e hirieron a Huei Hann. Todo indicaba que se trataba de un robo con violencia desmedida, pero cuando la policía indagó en el caso se descubrió una escalofriante verdad: Jennifer Pan, la hija del matrimonio de origen vietnamita, estaba involucrada en el hecho. El documental ¿Qué hizo Jennifer? (What Jennifer Did), disponible en Netflix, profundiza en este terrible crimen que conmocionó a la sociedad canadiense.

Esta es la historia real de Jennifer Pan, que te ayudará a entender mejor los hechos del documental que se encuentra entre lo más visto de Netflix.

Una vida nueva desde Vietnam

Huei Hann Pan y Bich Ha Pan, padre y madre de Jennifer, llegaron a Canadá desde Vietnam a fines de los 70 en busca de encontrar una vida mejor en América. En sus primeros años en su nuevo hogar, nacieron sus hijos Jennifer, en 1986, y Félix, tres años después.

Jennifer llevaba una vida llena de presiones por parte de sus padres, quienes le exigían logros personales y académicos para ser la hija perfecta. Por ello, Jennifer estudiaba música, practicaba patinaje artístico, ballet y natación. Asimismo llevaba excelentes calificaciones en un colegio católico.

En 2004 los padres de Jennifer compraron una casa más grande, en una zona residencial, lo que demostraba que sus esfuerzos tenían resultados. Eso hizo que las exigencias sobre su hija aumentaran. Huei y Bich querían que su hija se convirtiera en deportista olímpica. Sin embargo, Jennifer se rompió el ligamento cruzado de una de sus rodillas, lo que hizo que el deseo de sus padres quedara truncado.

Exigencias y mentiras desmedidas

Esto hizo que sus padres le exigieran que si no podía tener éxito en el deporte, lo debía tener en su vida académica. Pero la joven se sentía frustrada ante la presión, por lo que decidió mentir que estudiaba una carrera universitaria a la que nunca se inscribió. Jennifer inventó una carta de admisión, un préstamo universitario y una beca de 3.000 dólares. Para aparentar que iba a la universidad, la joven salía todas las mañanas de su casa y se sentaba en un café a que pasara el tiempo.

Para hacer su historia verosímil, miraba videos relacionadas con la carrera por Internet y compró algunos libros usados.

Por si eso no fuera suficiente, Jennifer comenzó una relación afectiva con Daniel Wong, un vendedor de drogas local. La joven también decidió ocultar este hecho, pues sabía que sus padres no aceptarían su relación.

Jennifer convenció a sus padres para que la dejaran mudarse al campus. Dijo que se instalaría con su amiga Topaz como room mate. La realidad era que la joven se quedaba en la casa donde vivía Daniel Wong con su familia, a quienes también les mentían. Luego, alquilaron un departamento juntos.

Para mantenerse, Jennifer daba clases de piano y trabajaba en un restaurante. Daniel era el encargado de cocina del mismo lugar y vendía marihuana.

Pasaron los años y llegó la supuesta graduación de Jennifer. Para evitar que sus padres fueran al evento, les mintió al decirles que el lugar era muy pequeño y que no podrían ir. Sus padres le creyeron.

Más mentiras

Jennifer inventó que había conseguido un puesto como voluntaria en el laboratorio del Hospital de Niños, lo cual requería que hiciera algunas guardias. Sin embargo, sus padres se dieron cuenta de que Jennifer no tenía ropa con identificación.

Un día insistieron en llevarla al hospital. Cuando llegaron, Jennifer bajó del auto y Bich corrió detrás de ella. La joven se dio cuenta y se escondió en la sala de espera de emergencias hasta que sus padres se fueron.

Preocupados, sus padres decidieron llamar a la amiga de Jennifer con quien supuestamente vivía en el campus. Ella les confirmó que nunca habían compartido habitación.

Cuando Jennifer volvió a su casa, sus padres tomaron medidas serias con ella: la obligaron a que dejara el trabajo en el restaurante y le instalaron un dispositivo GPS en su auto. También le prohibieron que saliera sin avisar, le quitaron el celular y la computadora. Igualmente le prohibieron que siguiera viendo a Daniel.

Enojada ante lo que le estaban obligando a vivir, Jennifer publicó Facebook: “En mi casa me siento como en arresto domiciliario” y “Nadie conoce nada de mí. Me gusta ser un misterio”.

Daniel decidió romper su la relación con Jennifer y empezó a salir con otras chicas. Jennifer enloqueció.

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Siniestra decisión

En 2010, Jennifer contactó a un supuesto sicario, quien le cobraría 1.500 dólares por matar a los padres de ella. Pero el hombre huyó con el dinero.

Jennifer y Daniel retomaron su relación. Ambos estaban de acuerdo en el plan de matar a los padres de ella y quedarse con todos los bienes y ahorros de la familia.

Daniel se puso en contacto con Lenford Crawford, alias ‘Homeboy’, quien pidió 10 mil dólares para concretar el crimen de los padres de Jennifer.

La noche que lo cambió todo

La noche del 8 de noviembre de 2010, cuando Huei y Bich ya estaban por irse a dormir, los dos sicarios contratados y David entraron a la casa de la familia de Jennifer. Todos llevaban armas con las que mataron al matrimonio y dejaron a Jennifer amarrada. Jennifer, de acuerdo a su versión, logró desatar sus manos y llamó al 911. El hermano de Jennifer estaba en la universidad.

Mientras Jennifer hacía la llamada, se escucharon gritos que provenían de una de las habitaciones. Se trataba de Hann, el padre de Jennifer, quien había sobrevivido.

De inmediato comenzaron las investigaciones. A los detectives les llamó mucho la atención que los ladrones solo se llevaran efectivo. También resultaba extraño que entraron por la puerta principal.

El testimonio del padre

Una semana después, Hann despertó del coma al que estaba inducido. En su testimonio contó algo sorprendente: vio a su hija hablar con uno de los asaltantes como si fueran conocidos. También dijo que ella no había sido atada.

El 22 de noviembre de 2010, Jennifer cambió su testimonio. Dijo que sufría depresión y que quería suicidarse. Por ello acordó con los asesinos que la mataran, pero terminaron matando a sus padres. La versión generó desconfianza en los investigadores.

La sentencia

Tras una larga investigación, el 13 de diciembre de 2014 Jennifer, Daniel y sus cómplices fueron declarados culpables y condenados a cadena perpetua. Jennifer tiene actualmente 38 años. Cuando cumpla 25 años de prisión tendrá derecho a una libertad condicional.

Su padre quedó inválido y su hermano sufre depresión permanente. Ambos pidieron a la Corte una restricción para que Jennifer no pueda acercarse a ellos.

POR RODRIGO AYALA

Editor especializado en cultura pop, cine, historia, literatura y música. Amo el terror, la música rock, los conciertos y el running. Escribí los libros “Siempre al anochecer y otros cuentos de lo extraño” y “Potwór” para exorcizar mis demonios. Mi frase favorita: “It can't rain all the time”.

rodrigo.ayala@editorialtelevisa.com.mx
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